Foto: Esteban Ferreyro

Falleció ayer, a los 52 años. Músico y productor, fue parte del trío Roken y del dúo Ocio, en los que participó junto a Gustavo Cerati.

La frase quedó para la posteridad: «imposible rechazar tanta magia». La dijo en el documental por los 20 años de Bocanada, el disco que produjo junto a Gustavo Cerati. La anécdota: cómo al final de una fiesta en Londres, donde se grabó el material, él y Gustavo vieron a otro armando un porro «de dimensiones comunitarias» con lo que sacaba de sus rastas.

Ayer falleció a los 52 años Flavio Etcheto, en Mar del Plata, la ciudad que lo acobijó en la última década. Venía enfrentando los efectos de una dura enfermedad hepática desde hacía tiempo.

En su palmaré como músico y productor, suma más de veinte discos creados y puso su cabeza en la producción colaborativa de otros once álbumes. La gran mayoría de ellos, junto a Gustavo Cerati en las facetas Soda Stereo y más aún en su etapa solista. También trabajó varias veces con Daniel Melero.

Casi como las páginas finales de la vida de David Bowie (el 10 de enero se cumple el séptimo aniversario de su partida), Etcheto también produjo hasta el último momento aún sabiendo de su inminente destino.

Lanzó Cuando la llama con Isla de los Estados hace un mes, dúo pop electrónico que compartía con Loló Gasparini; y terminó hace unos días Ambient, lo que ahora será su trabajo póstumo de dos tracks, que saldrá a la luz más adelante. Y que también marca su presentación como cantante, rol en el que muy poquísimas veces se lo debe haber visto.

El que logró meter la electrónica a la industria musical

La carrera de Flavius E, el nombre artístico con el que sacó algunos trabajos, comenzó en 1988 lanzando el primer disco de La Algodonera, la banda que tenía por entonces. Así conoció a Daniel Melero, a quien le ayudó en el armado de sus discos Conga y Cámara I, en 1989 y 1991 respectivamente.

Con el mismo Melero, en 1992 llegó Colores santos, el álbum que abrió la puerta solista de Gustavo Cerati. Desde entonces, Etcheto y Cerati comenzaron una relación profundamente personal y profesional: ayudó a Soda Stereo para los discos Dynamo (1992) y Sueño stereo (1995).

Luego fue la cabeza detrás de los sintetizadores y la construcción sonora de Bocanada (1999) y Siempre es hoy (2002), los primeros dos discos solistas de Cerati. Entre ambos álbumes, Gustavo y Flavio explotaron al máximo el potencial de la música electrónica.

Durante Bocanada surge el proyecto dual llamado Ocio, donde se destacan el ambient y el techno como principales géneros. Este dúo de visionarios musicales editaron el larga duración Medida universal (1999) y el EP Insular  (2000).

Paralelamente a la gira de presentación de Siempre es hoy, en 2003 se formó Roken, un power laptop trío junto a Cerati y Leandro Fresco. Este proyecto surgió entre shows y habitaciones de hotel. La música oscilaba entre el ambient y  el micro dance. Se caracterizó por la improvisación y composición real time, super bailable.

Realizaron presentaciones sorpresa en vivo, totalmente fuera de lo convencional. Algunos de sus shows fueron en el festival Mutek, en Valpasraíso (Chile), junto a Ricardo VillalobosNewmann y Mark Leclair; en México, Panamá, Costa Rica, Ushuaia y el Festival BUE en Buenos Aires, junto a Massive Attack y Andy Fletcher de Depeche Mode.

Un inquieto en lo musical y hasta en lo literario

Etcheto también creó el proyecto Resonantes junto a Leonardo Ramella, con quien publicó los discos Sumergible (1995) y Simultáneo (1997), y comenzó a trabajar bajo el alias solista de Trineo.

Durante los últimos años publicó varios trabajos solistas, que alternaba la firma entre su propio nombre y el alias Flavius E. Con Isla de los Estados publicó Latitud en 2007 y Expreso en 2010. En 2019 salió a la luz el single Frenesí y en 2020 hicieron lo mismo con Una vuelta.

Entre sintetizadores, samples y ritmos electrónicos, tomó estos ejes como los protagonistas durante sus más de treinta años de carrera y fueron las constantes en su variada discografía. También tuvo una editorial junto a la escritora Azul Daffunchio, su esposa. Se llamaba Rambla y publicaba libros infantiles ilustrados por él.

Así, con 52 años de vida y 32 años de carrera, Flavio Etcheto logró dejar una huella muy marcada en la música argentina, sobre todo con la electrónica. Desde sus diferentes facetas. Y así lo hace notar todo el arco cultural argentino que hoy lo despide.