La artista palestina habló sobre los días que estuvo en prisión hace cuatro meses y cómo se sintió ante la opinión pública una vez en libertad. Pero esto no la detiene en la difusión de la escena árabe.

Sama’ Abdulhadi pasó Año Nuevo tras las rejas. El 27 de diciembre fue detenida y su arresto se prolongó varios días más bajo una muy cuestionada justificación: por estar tocando techno, que no es parte de la «herencia palestina».

Cuatro meses después de ser privada de su libertad, Sama’ rompe el silencio desde Ramallah, en una entrevista para Billboard. Allí habla sobre todo lo que sucedió a partir del show en Nabi Musa, que la religión musulmana considera sitio sagrado por ser donde presuntamente fue enterrado Moisés. El camposanto está ubicado a unos 30 kilómetros al este de Jerusalén.

El objetivo de la transmisión del evento, que fue aprobado por las autoridades gubernamentales en su momento, era afianzar la difusión de artistas de Medio Oriente.

Pero terminó con la DJ encerrada, bañándose con un balde y yendo todos los lunes a la comisaría para firmar (hasta la semana pasada) y asentar que no había salido de Palestina.

Decepción y tristeza

Los primeros días posteriores a recuperar su libertad, Sama’ tuvo mucho miedo de salir a la calle por las fuertes repercusiones: «me quedé en casa con mi familia y me dediqué a producir; después dije que tenía que enfrentarlo y por eso seguí con mis residencias».

«Fue decepcionante porque nunca lo esperé de mi gente», dijo ante una de las preguntas de Katie Bain sobre qué sintió cuando las autoridades la arrestaron. De hecho, el temor era que quienes irrumpieran en el sitio sean militares israelíes, instalados en una gran base que está cerca de Nabi Musa.

«Pensé que mucha gente sabía quien soy y qué hago, especialmente el gobierno, pero aparentemente eso no sucedió. Lo bueno fue que durante los ocho días en prisión salía la conversación sobre lo que hago», agregó.

(France24/Archivo)

Así, considera que tras el escándalo no se puede ignorar el conocimiento general que existe sobre el techno: «los musulmanes saben qué es el techno, los cristianos saben qué es el techno, el presidente sabe qué es el techno, el arzobispo de Palestina sabe lo que es el techno y toda la población sabe lo que es el techno».

«Cuando volví a casa (después del evento) encontré el hecho en las noticias y sabía que vendría alguien de la policía a hablar conmigo porque el vicepresidente dijo en la tele que iban a investigar. Y fue triste, porque fue la primera vez que me sentí tan segura y confiada en hacer algo», agregó.

Chivo expiatorio para contener a la opinión pública

Por su parte, aclaró que al momento de solicitar el permiso ante el Gobierno, que era por cinco días de filmación, desde la cartera de Turismo nunca le dijeron que se trataba de un sitio religioso, sino más bien «turístico histórico».

En el sitio hay un hotel y la mezquita se encuentra al lado. El Estado asistió con cuatro millones de euros al proyecto de revalorización de la parte hotelera, pero la empresa que lo iba a explotar decidió no hacerlo debido a la pandemia. Los funcionarios que aprobaron la filmación de ese día negaron la existencia de un permiso que después se comprobó que sí existía.

Pero para la artista, el Gobierno cedió ante la opinión pública en vez de aclarar todo: «dijeron que era un sitio religioso, en lugar de que el Primer Ministro salga en televisión a dejar en claro que es un sitio turístico histórico no religioso y que ellos solo pusieron cuatro millones para convertirlo en un hotel».

Nabi Musa, el sitio donde sucedió el evento que terminó en el arresto de Sama’ (Mujaddara/Wikipedia)

«Creo que las autoridades no sabían qué hacer al respecto y es la primera vez que sucede algo así, por eso es que acepto que sucedió de esta manera; y no estoy tan enojada porque algo loco acababa de suceder: todos en Palestina se levantaron y comenzaron a gritar, esta vez a un palestino y no a Israel, lo cual eso si es nuevo», añadió.

Sama’ en parte justifica el porqué cree que el Gobierno actuó así: «nuestro gobierno tiene apenas veinte años; es más joven que yo. Hemos tenido dos presidentes en nuestras vidas y no tienen tanta experiencia para actuar en este tipo de casos».

(Reuters/Archivo)

Ella no se detiene

«Tengo esperanza en la justicia y la creencia en mi corazón de que mi gobierno no es corrupto como para culparme de esto», dijo Sama’ y agregó que desconoce si se elevará a juicio este caso. Solo espera que sea cerrado.

Hace apenas unas semanas se levantó su restricción de viajar al exterior, para volver a París, en donde tiene su residencia. Pero aún así, no se detiene en su militancia de visibilizar las cuestiones palestinas y lxs artistas árabes. Sobre todo por las tremendas dificultades que existen históricamente para poder salir de gira.

Durante abril, lanzó «The Residency», una serie de transmisiones en vivo grabadas en un entorno privado y cerrado junto a Beatport, presentando artistas de Palestina y el Medio Oriente. La última presentación, que duró más de seis horas, se hizo el pasado lunes.