Por más optimismo que haya de cara al retorno de los eventos, el mientras tanto sigue siendo una situación compleja de mantener. Por qué cuesta monetizar las transmisiones en vivo y qué comenzó a pasar en Córdoba en los últimos meses.

Esta columna fue realizada para M90Sessions, de M90 Radio FM 89.9 de Rosario. Podés escucharla a continuación.

El jaque que se generó en la industria global de la música en este 2020 llevó a que se busquen alternativas potables para intentar sostener los ingresos. A lo largo del mundo, los confinamientos y el cese de todo evento masivo llevó a un crecimiento del consumo de plataformas de streamings y on demand. Pero los resultados al final del camino siguen siendo preocupantes.

Según el informe anual presentado en el Congreso Internacional de Música, que se hizo en julio en Ibiza, el cierre de clubes y la cancelación de festivales sumarán pérdidas por 3,3 mil millones de euros (casi 4 mil millones de dólares) en todo el mundo. Esto representa el 75% de los ingresos generados en 2019.

En otros números, los ingresos de artistas van a caer un 61% y cerca de 9 millones de personas no pudieron asistir a más eventos. Además, aplicar distanciamientos en eventos implicaría una pérdida del 85 al 90% de las capacidades, haciendo inviable sostener un evento con tan poca capacidad de acceso.

Nuevo, pero no tanto

Para Franco Aguilera, de Paradox Producciones, el formato digital viene reclamando su lugar dentro de las presentaciones y la incorporación del público. «Teniendo en cuenta esto y la situación global, que se dio de una manera apresurada, nos permite replantearnos las antiguas y nuevas formas de adaptarnos, atraer al público y ofrecer contenido de entretenimiento que lo atrape y logre disfrutar», dijo a Doctaclub.

«Nos adaptamos rápido a la idea de hacer todo digital. Durante la cuarentena más estricta nos empeñamos en seguir estableciendo la interacción más cercana posible con el público y lxs artistas», comentó. Con Frequencies, unieron el trabajo de artistas musicales y visuales de Córdoba.

«De este modo fuimos presentando colaboraciones y producciones digitales para la promoción de los talentos locales, enfocados en la idea de mantener la actividad dentro de la escena; y además mostrar que el arte se manifiesta de muchas formas y podemos contribuir a su difusión y conocimiento», agregó.

También aportó su perspectiva María Rivera Betancourt, quien participa en un equipo de trabajo que ofrece servicios de transmisiones. El emprendimiento surgió en esta pandemia, cubriendo desde charlas hasta shows musicales.

«El funcionamiento de la electrónica es muy diferente al de otros géneros musicales a lo largo de todo su esquema. Y los streamings ya estaban presentes dentro de este. Por ejemplo, Hernán Cattaneo exigía que sus presentaciones en vivo sean transmitidas«, resaltó.

Todo cuesta

Uno de los ejes de debate también viene por la monetización de estos contenidos, el punto de dolor para productoras y artistas. Hasta ahora, las principales recaudaciones en el mundo fueron con fines benéficos: ReConnect, de Beatport, reunió $260 mil dólares; United We Stream realizó 73 transmisiones en vivo y juntó $570 mil euros para 66 clubes en Berlín; o las donaciones a Cruz Roja Argentina durante el Sunset Stream de Cattaneo en Aeroparque.

A fines de agosto, Hernán Cattaneo realizó un streaming desde la terminal aérea porteña (Foto: Metro 95.1)

Hacerlo en pro de que los ingresos queden en producciones y artistas, sigue siendo muy complicado. «Nos cuestionamos mucho esto, creemos que al estar presente un cambio de paradigma en el consumo del entretenimiento y las formas de interactuar, nos resulta difícil entender y valorar como sociedad al formato digital«, recalcó Franco, y asumió que es razonable si se compara con las experiencias que se tenían antes de la pandemia.

«Un proyecto digital, al igual que toda producción, requiere un esfuerzo y tiempo. Y es ahí donde entra el valor que le damos todos como agentes dentro de la escena. Es decir, un valor moral y capital», rescató.   

Y María nos comentó: «hay artistas que tienen un sistema particular, como Blond:ish, que es a través de los aportes que realizan en su canal de Twitch y les brinda contenidos exclusivos a sus seguidores. Hay formas en las cuales se puede generar esta monetización del contenido».

Pero también plantea el contexto por el cual sigue representando un desafío: «si hasta antes de la pandemia se ofrecían producciones, como por ejemplo Cercle, de manera gratuita y abierta: ¿por qué ahora pagar por un artista local más allá de la motivación de apoyarlo, si puedo de repente escuchar un set de seis horas gratuitas de un artista de renombre internacional?».

La apuesta que se necesita

«Consideramos que la principal dificultad es crear entre todos una nueva valoración de los proyectos digitales y entender que esto llegó para quedarse e incorporarse dentro de la escena. Puede dar la posibilidad al público, que por alguna ocasión no formó parte del evento de forma directa, pueda hacerlo en formato digital», cerró Franco.

A la par, María concretó: «la recaudación no necesariamente puede llegar a un equilibrio, porque la gente recién ahora está empezando a apostar por pagar una entrada. Y a la vez, inevitablemente cada artista tiene que tener un material audiovisual para presentarse. Entonces, desde ese sentido, con un buen trabajo se puede lograr rentabilizar el material por sí solo».

Mientras tanto, las producciones que surgieron en estos meses siguen tratando de sostener sus conceptos a la hora de generar contenidos, a costa de que esto no genera ningún ingreso. 

Por su parte, otros productores locales apuntan a que el recurso digital no funciona como un aporte significativo y que mientras más se explote menos potable se hará el retorno a la normalidad, por lo que deciden aún mantenerse fuera de esta alternativa.

La situación sanitaria en Córdoba sigue pateando el retorno de la música en vivo y nos plantea una nueva visión para poder lograr una sostenibilidad que permita a artistas y producciones locales subsistir.