La artista está privada de su libertad desde el domingo, tras un evento presuntamente autorizado que generó una fuerte polémica. Repudio y pedido de liberación por parte de la escena mundial.

Un evento de música electrónica terminó en un gran escándalo en Palestina. La situación escaló a la repercusión mundial tras conocerse que una de las personas detenidas es la DJ Sama Abdulhadi.

En las primeras horas del domingo, un grupo de personas irrumpieron en el santuario de Nabi Musa, que la religión musulmana considera sagrado por ser el sitio donde presuntamente fue enterrado Moisés. El camposanto está ubicado a unos 30 kilómetros al este de Jerusalén.

Sucedió mientras se desarrollaba el concierto del que participó la artista palestina, luego de que se conocieran por las redes sociales imágenes del evento. Esto fue considerado una ofensa, lo que motivó a la primera redrada que terminó con intervención de las autoridades y varias personas detenidas.

Firmas por Sama

Para solicitar la liberación de la artista, se creó una petición que rápidamente se extendió a nivel mundial. Consideran que la DJ es «chivo expiatorio», sobre todo después de que un ministro de Estado dijera que se procesará a toda persona que participó del mismo.

Acusada de cometer una «ofensa religiosa», se conoció este martes que se extenderá su privación de la libertad por al menos dos semanas más. ¿El justificativo oficial? Tocar techno, algo que «no está incluido dentro de la herencia palestina».

«Es posible que Sama Abdulhadi y los organizadores del concierto no se hayan dado cuenta de que este tipo de música no era adecuada para el sitio y sus asociaciones históricas, religiosas y culturales», añade la petición en Change.org donde se reúnen, hasta ahora, más de 9 mil firmas.

Revuelo político

Según el periodista argentino Ezequiel Kopel, especializado en coberturas de Medio Oriente, el evento fue realizado por un sector «liberal» y de «clase acomodada» de Palestina. La invitación era dentro de un circuito cerrado, pero trascendió más allá con la viralización de las imágenes.

Por su lado, el director de la Comisión Independiente por los Derechos Humanos de este Estado, Ammar Dweik, comentó que la autorización para llevar a cabo el evento fue aprobada por el sector de Turismo de la Autoridad Palestina. Aducen que el Ministerio tenía pleno conocimiento de la música que se pasaría.

Otro punto de defensa también corre por la ubicación del show dentro de esta locación: aseguran que se realizó en el patio, y no dentro de la edificación para preservar el patrimonio y el respeto por lo que implica ese sector.

En tanto, el Primer Ministro, Mohammad Shtayyeh, estableció que se abrirá una comisión de investigación. Pero dentro de las mismas autoridades, consideraron la fiesta como «obscena», como la calificó Hussam Abu al-Rub, responsable de la cartera de Asuntos Religiosos.