Frente a la emergencia ambiental, los hábitos de consumo están en foco de discusión. Analizamos si en Córdoba el debate sobre la sustentabilidad tiene una transversalidad con los movimientos generados en los últimos años.

Los efectos del parate total de festivales y toda la industria del entretenimiento trascienden también a la crítica situación económica de sus trabajadores. Toda la motorización de este sector también representan en la actualidad otras causas que abren puertas a nuevas posibilidades.

Esta pausa trajo un respiro a nuestro planeta: la contaminación que se genera en la mayoría de las fiestas tiene un impacto ambiental alarmante. Los residuos que se producen en una sola noche se despojan sin mediar conciencia y terminan en basurales a cielo abierto si no se les brinda el tratamiento adecuado. Más aún en ciudades con sistemas públicos deficientes en esta materia.

Estos tiempos sin actividades artísticas en vivo pueden resultar de utilidad para repensar nuestras prácticas de consumo y el cuidado del planeta, dando lugar a una escena más amigable y sustentable con el entorno.

Contaminación en pausa

Estudios realizados por el portal Carbon Brief, indican que estamos viviendo una caída sin precedentes en la emisión de dióxido de carbono (CO2),uno de los principales gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

Se trataría de una solución a corto plazo si retomar las actividades en vivo implica continuar con las acciones poco sustentables que veníamos realizando. En este punto reside la importancia de desarrollar soluciones ecológicas para implementar en el futuro.

En Argentina, una persona que asiste a un festival produce hasta 2,3 kg de residuos por día. El doble de lo que genera una persona promedio en sus actividades diarias normales. Un dato preocupante y a tener en cuenta a la hora de evaluar nuevas formas de consumo.

Visiones hacia el mismo objetivo

En los últimos años, se dieron a conocer proyectos de gran alcance que tienen como objetivo reducir el impacto ambiental de los festivales. Incluso en el ámbito local podemos encontrar nuevas propuestas dentro de productoras y plataformas que agitaron este necesario debate.

Y se van introduciendo nuevas aristas para enfocarlo. El ecofeminismo es un movimiento que surgió en los años ‘70 como denuncia al modelo económico que explota de manera desmedida los bienes naturales y cómo a su vez esta misma lógica de explotación se replica en la opresión y subordinación de las mujeres.

De esta manera, los varones se han dedicado a la competición y la conquista ocupando los espacios de guerras y milicias, política, religión, cultura, ciencia y el trabajo asalariado. Excluyendo así a las mujeres de estos ámbitos y atribuyéndoles las tareas del cuidado.

(Archivo Doctaclub)

Esas tareas son indispensables no solo para la vida humana (sobre todo en la infancia y la vejez) sino que también en la labor de cuidar el medio ambiente, por lo que se relacionó directamente con lo femenino.

En el espectro de nuestra ciudad, vemos que no casualmente las principales referencias sobre la sustentabilidad en los eventos vienen siendo lideradas por mujeres. La discusión también comenzó a fortalecerse hacia la comunidad, e incluso con la aparición de nuevas propuestas donde se prioriza la visibilización de la participación femenina en toda la escena; motorizada por los cambios que hemos enfrentado en la última década.  

“Music is the Answer”

Ariela Giacco, activista ambiental y fundadora de Eventos Sustentables, plantea la capacidad que tiene la música de transmitir un mensaje que llegue a millones de personas y cómo, con el apoyo de actores claves, es posible lograr el cambio de consciencia que necesita el planeta frente a la urgencia climática.

En ese sentido, propone que las marcas y lxs productorxs trabajen en conjunto en una gestión de residuos estratégica y desarrollen políticas de triple impacto: ambiental, económico y social. Esto sería beneficioso no solo para el medio ambiente, sino también para la activación de una economía en crisis.

Los eventos generaban miles de toneladas de residuos plásticos.

La propuesta se basa en una economía circular de base sistémica, que va más allá de los materiales y los desechos. Se trata de un nuevo modelo económico para abordar las necesidades humanas y distribuir equitativamente los recursos.

Promueve una nueva industria donde los festivales de música se basan en energías renovables y apoyen estructuralmente los principios claves del cuidado planetario como la biodiversidad, la salud, el bienestar, la cultura y la sociedad. 

Los primeros festivales que tengan lugar luego del aislamiento, posiblemente cuenten con un público reducido. En ese contexto, sería ideal aprovechar el potencial transformador que existe en la cultura electrónica, incorporando los preceptos del ecofeminismo para dar otro orden a las cosas, menos jerárquico y patriarcal y más justo y sustentable.