Ambos se solidarizaron con David, el asistente que denunció el brutal hecho que vivió el pasado viernes. La violencia institucional que volvió con los eventos masivos, otra vez bajo la lupa.

El relato indigna demasiado, pero a la vez tristemente no nos sorprende. Un joven de Buenos Aires denunció la salvaje golpiza que sufrió por parte de personal de seguridad en Mandarine Park (@mandarineparkoficial), de la capital federal. Sucedió el viernes, durante el evento en el que se presentaron Boris Brejcha, Ann Clue y Nicolás Taboada.

David Janowski (@esjanoc) contó a través de su perfil de Instagram los sucesos de esa noche, que la definió como «la peor de su vida». Según cuenta, cerca de las cuatro de la madrugada decidió salir de la multitud, ya que comenzó a sentirse mal.

Acompañado por dos amigos, uno de ellos vuelve a la pista mientras que el otro lo hace al rato. En ese momento, según comenta Janowski, decide pasar al baño antes de regresar también al lugar de la pista donde estaba porque ya se sentía mejor.

Una noche de terror

«Salí del baño y una persona de seguridad del evento me dijo que me tenía que ir; a esto me rehúso y le pregunto el por qué. Automáticamente se acercan cuatro personas masculinas de seguridad y estos animales (sic) comenzaron a prepotearme y a empujar», continuó.

Janowski avanza con su relato: «con el cinto que tenía puesto me ataron los pies y con precintos me ataron ambas manos. Y estas “personas”, sin poder defenderme, me empezaron a golpear en el piso hasta dejarme casi inconsciente».

El joven resalta que, ya golpeado, fue retirado del lugar por una ambulancia: «el único auxilio que me dieron fue un ‘vaso con agua’ y ‘me tomaron la presión‘; me dijeron que estaba bien y que me podía ir».

«Al salir, mis amigos me encontraron tirado sobre el capot del auto con el que fuimos y se dirigieron a la puerta del lugar del evento para recibir una explicación de lo que había ocurrido», dijo concretando la historia; en donde explica que desde el lugar no recibieron respuestas sobre lo sucedido.

Así quedó Janowski tras la golpiza (Captura Instagram)

El repudio

Al viralizarse la denuncia, también llegaron las «arrobadas» a lxs artistas que estuvieron en cabina esa noche. La primera en reaccionar ante la historia fue Ann Clue (@annclue), que expresó su lamento por lo sucedido.

«Lamento mucho que hayas tenido una experiencia tan horrible en este evento. Ojalá hubiese podido hacer algo. Voy a hablar con los promotores sobre lo que podemos hacer para que esta mierda no suceda. Si hay algo que pueda hacer por vos, hacemelo saber. Gran abrazo y beso. Mejora pronto», se solidarizó la productora.

Lo mismo hizo por su lado esta mañana Nicolás Taboada (@nicolastaboadamusic): «me enteré hace unas horas porque me avisaron y me quedé sin palabras». «Es una lástima que pasen estas cosas en lugares donde debería ser todo un ambiente armonioso y festivo», añadió.

Además de lamentar lo sucedido, también se puso a disposición para mediar con los promotores del show para que se investigue lo que pasó. «Esto no tiene que suceder más», concretó el argentino.

Lxs DJs se solidarizaron con el joven agredido en Mandarine (Capturas Instagram)

Violencia institucionalizada

Además de las muestras generalizadas de repudio a la brutal golpiza, este caso vuelve a poner sobre la lupa las capacidades del personal de seguridad que se contrata por parte de las productoras.

Desde el personal policial que realiza los cacheos en los ingresos hasta lo que llaman «inteligencia» en el interior, que no tienen otro rol más que estar al salto de cualquier actitud que les de la sospecha necesaria para accionar de maneras violentas en muchos casos.

Esto teniendo en cuenta la formación a la que se someten y la perspectiva que tienen como premisa, bajo la cual trabajan: si es una fiesta electrónica, toda persona que asista es potencialmente consumidora de alguna sustancia y, por ende, si se descompensa parece que para ellos no hay otra explicación más que esa.

Y así, comienza un circuito en el que una persona que tiene una descompensación (que puede derivar de muchos factores, inclusos ajenos a si consumió o no algo) dentro de un recinto es permanentemente maltratada. Incluso por el personal médico. Casos que no son aislados, pero que estallan cuando el maltrato se va, literalmente, de las manos.

Llamado de atención que no recae solamente en la productora señalada en este caso; sino que también es extensiva a todas aquellas que conocen perfectamente las lógicas bajo las que trabajan los dispositivos de seguridad que contratan para sus eventos.