Una plataforma francesa realizó un set-documental con la comunidad Himba, en Namibia. Muestra la convivencia de dos formas de cultura donde el baile y el canto no solamente es el hilo conductor: es volver a las raíces.

La relación entre los rituales que muchas culturas originarias realizaban en torno a la música y la forma actual en la que disfrutamos las raves está más que estudiada. Teorizada en diversos artículos académicos, este año sucedió un paso más dentro de este marco antropológico.

La plataforma ive.experience (@ive.experience), de Francia, se creó para, según definen, «construir puentes entre culturas a través de la música». Y por eso, se introdujeron a la comunidad africana del pueblo Himba, en la nación de Namibia.

«Imagínese presentarle la música electrónica a alguien que nunca ha tenido una radio; a alguien que pasa todo su tiempo viviendo en armonía con la naturaleza y nunca ha permitido que la tecnología influya en su vida», arranca rezando la presentación del proyecto.

Confluencia cultural

Presentado a finales de agosto, el set-documental de cuatro partes (marcados cada uno por un track) muestra a la par de la música la recepción de la comunidad ancestral a los modernos sonidos de los beats. Un encuentro que se da por primera vez, aunque la cultura himba se caracteriza históricamente por pasar mayor parte de su tiempo cantando y danzando.

«Nos sorprendió, pero no nos sorprendió verles enamorarse de nuestra música moderna», dicen quienes llevaron adelante este proyecto; y expresan querer seguir llevando sus intenciones a otras partes del mundo.

Además, añaden que el objetivo principal de la plataforma es que la música electrónica llegue a lugares lejanos, encontrando audiencias a las que pocos hubieran imaginado llegar.

Pero la influencia africana en la música electrónica está lejos, muy lejos, de ser nueva. Solo estuvo implícita durante muchas décadas. Una gran variedad de ritmos africanos inspiraron naturalmente a la música electrónica en toda su historia. Una herencia que se trasladó incluso hasta en las formas en la que los creadores del techno y el trance concebían las raves: como un ritual.

Sobre los Himba

La tribu Himba es originalmente una comunidad nómade de cazadores-recolectores y que ahora su mayoría están asentadas en aldeas. La permanencia de sus costumbres ancestrales se ven especialmente en su vestimenta: permanecen con el torso desnudo y usan sencillos taparrabos de cuero atados a la cintura.

En tanto, sus peinados evolucionan a medida que avanzan sus vidas. Las niñas usan dos trenzas que apuntan hacia adelante, y luego hacia atrás cuando alcanzan la edad para contraer matrimonio.

«Ser tan resistente y hermosa como una vaca roja: esto es con lo que sueñan las mujeres Himba. Se supone que la tierra roja mezclada con mantequilla con la que recubren sus cuerpos contribuye a esto. Esta pomada tradicional también los protege del calor del sol y de las picaduras de insectos», agregan desde ive.experience.

El campamento Himba donde se desarrolló el proyecto, conformado por un grupo de pequeñas chozas cónicas dispuestas alrededor del recinto ganadero, vive al ritmo de los movimientos necesarios para que el pastareo de los animales sea cerca de los puntos de agua de la zona.

Además, comentan, hay un fuego que debe permanecer encendido permanentemente, ya que es el vínculo indispensable entre el mundo de los vivos y el de los muertos.