En 2014, Ucrania entró en una profunda crisis socioeconómica y política que llevó a muchos jóvenes a buscar una salida a la realidad que atravesaban. 

Raves Ucrania2.png

Entre fines de 2013 y principios de 2014, los ánimos estaban caldeados en una Ucrania que atravesaba duras dificultades económicas desde hacía más de 20 años, tras la caída de la Unión Soviética.

Una serie de protestas denominadas Euromaidán dividía a la población entres quienes querían integrar la Unión Europea y quienes en oposición querían seguir bajo las formas políticas de Rusia. Las represiones del gobierno ucraniano contra los opositores generó decenas de muertos. Hubo también una dura batalla política, que terminó con un gobierno derrocado.

Entre medio, un terrible conflicto civil armado comenzó a gestarse en Crimea, un territorio disputado con Rusia. Quienes allí habitan, lucharon por desprenderse de Ucrania y se declararon una República Autónoma, siendo negados por la Unión Europea y países como Estados Unidos; como así también rechazados para integrar la Organización de las Naciones Unidas.

La guerra civil continúa en la actualidad, donde se reportan cientos de miles de bajas entre militares, paramilitares y civiles.

Así, la revolución le dio a la vida nocturna de Kiev una paralización completa. Pero de las cenizas de la revolución surgió una nueva generación. Slava Lepsheev, quien perdió su trabajo debido a la crisis financiera resultado de la guerra, se hartó y comenzó CXEMA, una cruda e hipnótica fiesta rave que llevó a cualquier recinto semi-legal donde pudiera colocar un sistema de sonido.

La revista i-D siguió a Slava, y a los jóvenes más brillantes de la ciudad, por una noche en CXEMA. Mirá el vídeo.