Solo bastó que, por primera vez en un año, se haga un evento masivo de electrónica para que los medios pongan el foco sobre protocolos y cumplimientos en el entretenimiento. Pero a costa del rigor periodístico.

El avispero está agitado para la escena electrónica de Córdoba. En las últimas horas, los medios de comunicación tradicionales pusieron el foco sobre el evento de La Estación que se hizo el pasado sábado, en la comuna de San Roque.

La derivación directa de la trascendencia pública de la situación es que la fecha programada para mañana martes se suspendió. Después de exactamente un año de estar frenados, esta era una de las primeras vueltas de las grandes producciones.

Las autoridades gubernamentales de la comuna y de la productora organizadora ya esgrimieron sus defensas públicamente, frente a los micrófonos de los canales que se abocaron al tema.

(Captura de vídeo)

De coberturas y falacias

Pero otra vez resulta llamativa (pero nada novedosa) la animosidad con la que el periodismo puso el foco sobre un evento de música electrónica. Al punto de la construcción de un discurso que, analizado minuciosamente, devela que por llenar minutos de televisión valió salirse del rigor periodístico.

Siempre sin reparo en las contradicciones que surgieron durante esas emisiones. Por ejemplo, como vincular la situación de un evento autorizado y enmarcada dentro las disposiciones vigentes con la constante situación de los eventos no habilitados.

Por un lado, Telefé Córdoba plantó su móvil en vivo desde la vera de la ruta E-53. Expuso las voces de autoridades y abrió el micrófono a lxs vecinxs, que se expresaron más en un tono lógico desde su posición ciudadana. Pero apuntando sobre todo a cuestiones que vienen planteando desde antes de la pandemia y no tienen tanto que ver con el protocolo sanitario.

Por otro, en el mediodía de Canal Doce el periodista «Petete» Martínez ejercía su posición desde una disonancia, que particularmente con la electrónica no es nueva, que no reparó en generar un círculo de datos inconsistentes.

Información que sin dudas sabe: quiénes toman las decisiones, cómo se canalizan y hasta cómo funciona, aún en una situación de emergencia, el rigor constitucional de un Estado en donde comunas y municipios tienen autonomía en esas decisiones. Esta sensatez la pudo agregar, recién sobre el cierre de la cobertura, la periodista Silvia Pérez Ruiz.

Mismos patrones se vieron en las coberturas de otros medios, aunque algunos quedaron simplemente en la noticia y no cayeron en el golpe bajo al que otros sí llegaron para mantener el punto de rating televisivo.

El anzuelo, otra vez

En este momento sanitario, con niveles de responsabilidad individual totalmente dispares y con protocolos que no se controlan en todos los ámbitos nocturnos (con meterse nomás a Nueva Córdoba se ve); no extraña que los medios ideológicamente tradicionalistas usen un evento de electrónica como el cebo que ponga en tapa estas cuestiones.

Lo tenemos más que asumido. Y también pone en relieve que una escena con cada vez mayor exposición pública, por sus eventos y su posicionamiento a nivel mundial, desafía a gestores de eventos a revisar la pericia comunicativa para enfrentar situaciones como estas.

Como insistimos desde que comenzaron a ocuparse las cabinas de nuevo: las pistas de baile seguras son posibles, pero sobre todo necesarias ante una situación sin control con los eventos no habilitados y que las autoridades saben que les está superando. Que la pauta no desvíe los cañones.

Sin dudas de esto algo deberá rescatarse para los eventos que se vienen, siempre y cuando no cambien tanto las condiciones y disposiciones vigentes. También está en nosotrxs usuarixs hacer la parte que nos toca para no darles con el gusto otra vez.