Las protestas en Colombia, el conflicto israelí-palestino y el desborde sanitario en India. Ejemplos vigentes de cómo la electrónica se pone a la par de las necesidades sociales.

Algunas semanas atrás, una pequeña productora cordobesa que organizaba eventos no habilitados mostraba públicamente su total apatía ante la situación sanitaria. Se justificaban que como el techno nació en lo clandestino, les daba margen a tomarse en nombre de toda la sociedad electrónica sus delirios personales.

Actitudes repetidas que afectan al trabajo de otras organizaciones locales que pretenden hacerlo lo más seguro posible, sobre todo para mantener sus fuentes de ingresos. De acá se rescata lo importante: lo hacen en conjunto gestores, productoras y artistas; por un bien común.

En contraposición y a la altura de sus contextos, otras escenas de la región y el mundo mostraron no tomarse sus crisis de maneras tan livianas ni hacerse las desentendidas de la situación que las rodea: los intereses propios quedan al margen y la lucha se hace extendida, para estar al lado de sus pares.

Entre conflictos armados, crisis socioeconómicas y colapsos sanitarios, surgen acciones que nacen desde la cultura electrónica y dan la muestra de que las luchas no se piensan simplemente desde el individualismo.

(FM La Tribu)

Resistencia latina

Desde hace casi un mes, la población de Colombia está en las calles para resistir a las modificaciones tributarias que el presidente Iván Duque había anunciado. Por estas horas se cumple otra jornada de paro nacional en medio de un clima político y social bastante hostil tras las duras represiones militarizadas.

Según organizaciones de derechos humanos, desde el 28 de abril se contabilizan al menos 50 muertes, casi 200 desapariciones y numerosas denuncias de torturas y vejaciones sexuales.

Y la escena electrónica de las principales ciudades (Bogotá, Medellín, Cali o Pereira) se metió de lleno para ser parte de la demanda social, participando de diversas maneras y ayudando a sus coterráneos con acciones y mensajes de concientización.

(BBC)

«En diferentes ciudades dónde han habido manifestaciones culturales electrónicas no se han presentado disturbios. La música corta con cualquier tipo de desbalance mental y ayuda a regenerar rápidamente», indicaron desde MedellinStyle a Doctaclub.

En el caso de esta plataforma, realizaron eventos online durante la pandemia y en las últimas semanas llevaron a cabo una acción en el Parque de Los Deseos con música ambient y slow beat. «Fue perfecto«, agregaron.

La electrónica, para el pueblo

«El trasfondo sociocultural de esas zonas que son foco de protestas (Siloe, en Cali; Moravia, en Medellín; Bosa, en Bogotá; y encuentros de fuerza en Pereira y Popayán) tienen un retroceso sistemático de violencia y abandono por décadas. Ahí es donde se necesita actuar primero , dignificar éstos lugares porque son ellos los que rompieron la burbuja para todo el país entero», nos contaron desde el medio colombiano.

Además, sostuvieron: «ahora mismo se vienen unos compilados muy buenos y comenzaremos a hacer eventos donde donaremos el 10% de la puerta en función de las comunidades vulnerables mientras se llegan los acuerdos (entre Gobierno, sectores políticos y la sociedad)».

Por la misma línea se mueven las comunidades electrónicas de Bogotá, Cali y Pereira: realizan tocadas comunitarias, donde del valor de la entrada se dona un porcentaje a organizaciones sociales que participan de las convocatorias.

También extienden mensajes de cuidado y prevención ante las masivas manifestaciones por las calles. Sobre todo frente al accionar represivo de las fuerzas policiales y militares.

Activismo entre la guerra

Las últimas semanas vienen siendo cruentas en Oriente Medio. Otra vez Israel bombardea desmedidamente Palestina, sobre todo Gaza, como respuesta a ataques del grupo extremista Hamas. Hasta el momento, la mayor cantidad de pérdidas humanas se cuentan en el lado palestino: más de 300 muertes civiles (muchas de ellas, infancias); y al menos quince del lado israelí.

Conocida por su militancia en las cuestiones vinculadas a su pueblo y la autodeterminación territorial, la artista palestina Sama’ Abdulhadi (@samaabdulhadiofficial) se ha mostrado más activa de lo normal en sus redes sociales con la difusión de imágenes y vídeos sobre la situación, algunas de ellas crudas.

También logra explicar a toda la comunidad electrónica mundial cuáles son los motivos del conflicto y la situación que se vive desde principios de este mes. A la par, la plataforma de música electrónica Linkclip (@linkclip) convocan a una manifestación pacífica para este sábado 22 en una plaza de Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, para apoyar la causa palestina.

Sama’, en sus stories de Instagram (Capturas de pantalla)

Música para ayudar

En la India, la catástrofe sanitaria por el Covid-19 no da respiro ante los cientos de miles de casos nuevos por día y otros varios centenares de fallecimientos. Además del sistema de salud, son muchas las organizaciones civiles que trabajan en la ayuda y contención de pacientes y sus familias.

Y hacia este último grupo apuntaron dos de las acciones que la escena electrónica india realizó para ayudar a su país en este contexto. Primeramente, el sello techno Asymetrik lanzó un compilado de 14 tracks llamado «S O S» que está disponible en Bandcamp.

El total de las ganancias se destinan a la organización Hemkunt Foundation, que trabaja directamente en territorio con pacientes críticos. GiveIndia es otra de las organizaciones que amplían su trabajo también al personal de salud.

Esta última ONG recibirá los fondos recaudados por Boxout FM, una de las emisoras más importantes del subcontinente. Lo que inicialmente iban a ser 48 horas, se transformaron en 96 horas, con la participación de decenas de artistas. Entre ellos, DJ Tennis, Seth Troxler, Zed Bias, Jacques Greene, Leon Vynehall, Nina Las Vegas, entre varixs más.

Hasta hoy, se reunieron más de 11 mil dólares de los casi 14 mil propuestos: es decir, más del 70% de los fondos que se esperaron recaudar en la transmisión continua que empezó el sábado y terminó ayer.