Así lo definió el Consejo de la ciudad estadounidense. Esto implica la creación un Consejo Asesor y de un cargo que será designado por el alcalde.

NYNight

Por una abrumadora votación a favor en el Consejo, el Comité de Asuntos del Consumidor de la Ciudad de Nueva York consiguió la creación de la Oficina de Vida Nocturna, un proyecto que había sido presentado semanas atrás.

La noticia fue confirmada por Rafael Espinal, el miembro consejero que impulsó la iniciativa, quién además adelantó que ya está diseñada la oficina. «Las responsabilidades incluye llevar a cabo actividades de extensión en establecimientos (nocturnos); ayudar a la resolución y cumplimiento de normas; reunir quejas y recopilar recomendaciones; apoyar las condiciones de la fuerza de trabajo; y establecer enlaces entre las comunidades y los lugares», reza el comunicado.

La nueva dependencia contará con un director, que será nombrado por el alcalde de la ciudad, que tendrá un peso muy importante en las decisiones en torno a la vida nocturna, y además contará con un Consejo Asesor.

El rol principal será abogar por la vida nocturna, sirviendo como un punto de contacto entre la ciudad y los de la industria. Los representantes del sector se encargarán de brindar recomendaciones directamente al alcalde y al Concejo para “apoyar las mejores prácticas para la industria y mejorar la vida de los neoyorquinos”.

La idea surge de experiencias similares, como las legislaciones ya vigentes en Londres y Ámsterdam, que crearon oficinas similares en 2014 y 2016, respectivamente, como una forma de defender sus economías nocturnas.

En el caso de Nueva York, al igual que en Londres, ha sido la presión de artistas e integrantes de la industria para crear una oficina como esta debido al aumento de los valores de la propiedad, lo que ha hecho difícil a la música y las comunidades artísticas la supervivencia en el centro de la ciudad.

También creció de la creciente atención de los medios a la arcaica Ley de Cabaret de la ciudad -también conocida como la ley de “no bailar “-, que los críticos ven como una forma de cerrar arbitrariamente establecimientos de danza.