Un análisis sobre la exploración en el uso de la transmisión por diferentes plataformas en Córdoba y el país: ¿habrá un impacto las formas de consumir y producir?

Es sábado. El calendario marca 28 de marzo y llevábamos nueve días de aislamiento obligatorio y preventivo por la pandemia del COVID-19. Las stories de Instagram fueron un descargo para lxs muchxs que hubiesen presenciado ese día la Road to GRUV. Las ganas de bailar de la gente y la necesidad de llevar la música de lxs artistas aflora cada vez más desde el inicio de la medida, que ahora se extenderá al menos hasta después de Semana Santa.

Con la consigna de quedarse en casa para superar esta etapa sobrevino una nueva explotación de las herramientas tecnológicas. Es que más allá del crecimiento en el consumo de las plataformas on demand, el streaming en vivo irrumpió en gran medida en Córdoba como lo vino haciendo en el país y el mundo desde el momento en el que los clubes y eventos masivos debieron cancelar todo.

La experiencia no solo atraviesa a artistas, sino también a productoras como forma de potenciación de sus marcas y hasta a especialistas en el tema que ponen su lupa sobre esto. Si bien no es para nada nuevo el uso del streaming, lo que está sucediendo por estas semanas nos despertó en Doctaclub el siguiente interrogante: ¿estamos ante una disrupción en el consumo de la música electrónica?

Golpes y cambios

“Esto (el aislamiento) va a marcar un eje, aunque todavía no tengo en claro cuáles pueden llegar a ser las consecuencias”, nos dijo el periodista cultural y crítico musical José Heinz. Alegó desde el sentido común que una vez levantada la medida la vuelta a las pistas será muy gradual y llevará más tiempo. “Será un golpe muy duro, tanto para lo emergente como para lo masivo, aunque a cada uno le impacta de distintas maneras”, agregó. 

Por otro lado, el DJ Closed I (Ignacio San Pedro) también nos comentó cómo atraviesa estos días: “no poder salir a poner música es prácticamente lo que más me pesa, porque es algo que disfruto un montón, y poder conectar físicamente con la gente es algo muy placentero. Al mismo tiempo las fechas son mi principal fuente de ingreso, y no poder tenerlas me genera preocupaciones para el futuro”. Aunque reconoce que también aprovecha el tiempo para hacer otras cosas y descansar de la vorágine que tenía su rutina.

En Berlín nació United We Stram, que para paliar las pérdidas económicas cobran una entrada virtual: hasta este martes llevaban casi 11 mil donaciones y recaudados el 31% de los fondos necesarios, faltando casi 700 mil euros para llegar al objetivo.

Periodista y crítico musical, José Heinz (@jopi.heinz)

Acá en Córdoba “Home Music”, plataforma creada entre Musure y la ticketera Alpogo, fue la prueba piloto donde lxs artistas podían recibir donaciones para hacer frente a la crisis, y Closed I fue uno de lxs que participó. Para Musure «fue y sigue siendo todo un desafío el llevar a cabo esta iniciativa, con muchísimas dudas de por dónde avanzar y, a su vez, todo el tiempo surgen ideas nuevas que dan ganas de crear más y más contenidos».

Ahora la productora audiovisual redobla la apuesta del streaming y con artistas de gran alcance nacional juntará fondos para la ONG Soles. «Este es un momento difícil para todos, pero más que nada para ellos porque son un grupo de riesgo. El aislamiento no solo afecta económicamente a las personas, también hay muchísimos aspectos de la vida que se ven afectados y creemos qué es necesario visibilizar estas situaciones», comentaron Mauro Palacio y Brian Bahl Moore.

Realidad vs. virtualidad

“Fue una instancia extraña”, confesó Ignacio. “Por un lado, un amigo que vive en España me puede ver, escuchar y disfrutar en tiempo real; mi familia también puede acceder a eso desde su casa; y en cierto punto puedo compartir momentos con cualquier persona del planeta. Por otro lado, la conexión física de estar en un lugar y al mismo tiempo ver y sentir cómo la gente es intervenida por la música, no se puede comparar con estar solo frente a una pantalla”, agregó.

Por el mismo camino fue José Heinz, tras compartir su experiencia con Quarantäene Club, de Resident Advisor: “la idea me pareció muy divertida, pero se agota un poco rápido y es una experiencia más tecnológica y lúdica que ‘artística’. No tiene el espesor ni la energía de una fiesta ‘real’”.

“Replicar virtualmente una rave es muy distinto a un concierto de rock, porque se manejan intenciones diferentes. Mientras en un caso hay un grupo arriba del escenario que toca las canciones que fuimos a escuchar, una fiesta electrónica tiene un espíritu comunitario de baile, más difícil de recrear a través de una pantalla, con gente conectada”, concretó Heinz, para rematar: “todavía me parece prematuro hablar de cambio de paradigma o de consumo, aunque es evidente que hay tecnologías que avanzan en ese sentido”.

Closed I fue uno de los primeros en la experiencia de Home Music (@ ferzombiephotos)

En tanto, Mauro y Brian indicaron: «poder conectarnos mediante la tecnología nos permite como comunidad seguir interactuando y mantenernos unidos».

«Hacer shows virtuales presenta grandes dificultades técnicas ya que dependemos del equipamiento con el cual se encuentren los artistas en sus casas. Esto mismo hizo que no pudiéramos transmitir a varios DJs con los cuales queríamos realizar streamings», reconocieron.

Algo se fortalece

Para el periodista, es difícil encontrarle un modelo de negocio a la iniciativa streaming más allá de lo interesante de los experimentos, porque estamos habituados a considerar gratuito todo lo que brinda Internet. O al menos pagarlo a bajos precios.

“Probablemente estemos viendo sólo la punta del iceberg de una nueva forma de consumo de entretenimiento. Hay cosas híbridas que me parecen piolas, como lo que hizo el escritor Hernán Casciari, que transmite su espectáculo por streaming y al pagar la entrada te habilita a una cena que te llega a través de un delivery”, comentó Heinz. 

Pero también remarcó que eso no le quita la seguridad de afirmar que el punto de inflexión va a llegar: “en los últimos años convivieron en armonía con la industria musical, como lo demostraron las transmisiones online de muchos festivales, y ahora deberíamos ver algún tipo de propuesta que le saque provecho a la tecnología y ofrezca algo que sólo funcione por streaming”.

La avenida Colón ayer, retrato de una ciudad detenida (José Hernández/La Voz del Interior)

En tanto, Closed I cree que algo quedará después del encierro: “es, sin dudas, las ganas de fortalecer el poder digital que tenemos hoy. Hay muchas cosas que se hacen en todo el mundo y que acá están recién surgiendo, como Musure que está buscando generar contenido audiovisual con un estándar de calidad bellísimo y espero que fortalezca ciertos aspectos de la cultura”.

“Los paradigmas de consumo y producción tardan mucho tiempo en cambiarse, sobre todo porque no hay mucho replanteo a nivel social. Si bien ahora la vorágine digital está estrujando el consumo, la gente sigue queriendo salir de la cuarentena, y eso no se va a perder”, sostuvo el productor.

¿Estamos para discutirlo?

Tanto José como Ignacio celebran que hayan shows por streaming y destacan que la cultura argentina seguirá inclinándose a la reunión social. Aunque sí, Closed I menciona que lo del aislamiento social es algo que se manifestaba de otras formas y que “va a ir paulatinamente evolucionando”.

“La discusión está servida, y tarde o temprano vamos a tener que abordarla. También va a depender mucho de cómo van a consumir cultura las generaciones más jóvenes (aquellos que hoy son adolescentes y están moldeando sus gustos estéticos), porque ahí tenés una respuesta posible: si ellos ya están habituados y mimetizados con las pantallas, el streaming, los auriculares y todas esas experiencias individuales, quizás la transformación para ellos sea algo natural. A nosotros nos va a costar más”, dice Heinz.

En tanto, para Ignacio “la limitación física nos obliga a adaptarnos a las plataformas que en varias partes del mundo generan una sustentabilidad muy interesante”. Y apunta a lo mismo que José: “acá en Argentina las generaciones más jóvenes entendieron cómo funciona y viven de sus reproducciones. En ese sentido el cambio ya se está dando, queda en los que estamos en el medio tratar de aprovechar las ventajas que nos da e incentivar la creación de contenido original y placentero”, cerró.

«Notamos que los consumos digitales aumentan año a año, y debido a la situación actual, tuvieron un pico máximo nunca antes alcanzado. Esto nos desafío a ponernos creativos y reinventarnos para seguir trabajando y eso nos pone muy contentos, el poder trabajar en una industria creativa donde las posibilidades en el mundo virtual son muchísimas», también concluyeron Mauro Palacio y Brian Bahl Moore desde Musure.